Escribir como una necesidad

Este es el extracto de la entrada.

Al momento de empezar algo nuevo, se necesita una presentación. Así ocurre en la escuela, la universidad, el trabajo y todos los grupos de alcohólicos conocidos que pueden existir…

Esto no necesita una presentación alguna,  por lo tanto no la tendrá.

A comienzos del año pasado conocí a un escritor que en la cúspide de su carrera literaria,  la ocupación de este personaje es vender libros usados afuera de la “U”, y publica su material de forma autogestionada en una editorial amiga; A diario intercambiamos algunas palabras,  como si él fuese “la señora” del almacén en cerro navia.

Esta situación casual originó una extraña relación entre “el señor de los libros” y yo, lo cual pienso que es algo extraordinariamente natural y necesario, ya que está construida sobre el cariño mutuo que sentimos por los libros.

Todos aquellos que son padres, abuelos, tíos,  tutores o cualesquiera de las variantes que tiene esa  palabra, sienten la necesidad de lanzar consejos a diestra y siniestra; Y lo hacen como si supieran mucho de lo que están hablando. Los motiva la “buena intención”, procuran evitar que tropecemos con sus mismas piedras.

Fue más o menos en estas circunstancias de tropiezos y caídas que me estrelle con la vida de otro hombre en el momento más desesperanzado de su vida. Este encuentro accidental fue  ineludible.

Ambos tenemos personalidades evidentemente opuestas; Sin embargo, coinciden respecto a aquello que creemos que escribir significa para las personas, es decir  aquellos extraños momentos en los cuales, lo que significa escribir para ellos y para mi es lo mismo.

Así fue que durante el segundo semestre en mi carrera Universitaria me vi envuelta en un (muchas veces) insoportable curso, una de esas materias  que entran en la categoría de los que “a nadie le importan”.

Me vi obligada a revisar lo que significa el “mito del artista” y como este título  se excusaba a sí mismo en el epígrafe “un espécimen de artista como un genio incomprendido que vivía aletargado y sumido en una melancolía necesaria para la creación”. Es decir un artista que vive sumido en misterios y vive un destino agónico en un lugar solitario marginado de la existencia colectiva.

Supongo que nadie quiere pertenecer a un grupo con esas características, además el calificativo “artista” apesta desde el parque forestal hasta el café starbucks, pasando por una larga fila de bicicletas con canasto.

Parece que todos aspiramos en silencio y a escondidas a ser llamados artistas en cualquiera de las disciplina que son consideradas arte, nos aferramos a ese anhelo como quien sostiene la insignia de su equipo luego de una desastrosa y dolorosa eliminación en octavos de final.

Lo que mis amigos concluyen, es que para algunas personas – entre las cuales me me incluyo ineludiblemente -, el escribir es algo mucho más que inevitable, no es una ocurrencia pasajera y sin duda es una experiencia mucho más que placentera. Escribir es de esas cosas que son absolutamente necesarias, tal como lo es respirar, dormir o comer (en mi caso, solo las primeras dos).

Tener la obligación de escribir para un grupo tan reducido y “desdichado” como el de los artistas, un grupo del cual  me es imposible desvincularme totalmente, me hace reflexionar en todas aquellas cosas que se convierten en lamentablemente necesarias y para muchos injustamente obligatorias.

Hace mese llegamos a una conclusión decadente con Ben Mientras bebíamos té, la conclusión a la que llegamos en un momento de iluminación,  no fue nada más ni nada menos que “existen esas  criaturas insoportables a quien llamamos protagonistas y nosotros no lo éramos ni de nuestras propias historias”.

Era necesario reconocer la cruel realidad y eso de alguna forma nos arrinconó en la depresión y miseria, tener que admitir la innegable verdad  de que muy pocos tienen lo que se necesita para ser protagonistas, sin importar que cada uno posea una vida e historia propia. A algunos nos apasionan las historias, de ahí nace la necesidad de escribir. Nosotros teníamos vidas que nadie, ni los lectores de novelas de cuarta estaría interesados en leer.

Admito que esa fue una de las razones por las que me aleje recelosa y herida de la escritura, sin importar que eso significara al menos dos meses sin comida ni agua –

Tenemos esa necesidad infantil tan eurocentrista de querer ser siempre protagonistas de todo, ser el centro de atención de otros y concentrar sus miradas es lo que nos azota ( atormenta?) por las noches, nos hace sentir celosos de otras vidas y en definitiva nos vuelve audaces y ambicioso hasta quedar ciegos  con el brillo de la realidad.

Intentar ser los protagonistas nos hace ver como simios intentando meter un cubo en una ranura circular.  Nos distrae de lo necesario, de lo importante, por que la farsa es sostenible solo por pocos segundos y eso implica resistirse con uñas y dientes a aquellas cosas para las que estamos destinados, a las cosas necesarias y no a las lindas.

Y eso es la razón mi pataleta ante la inminente y devastadora materialidad de intrascendencia de mi persona. Fue similar a la que se experimenta de joven al comprender – de una vez y para siempre – que el cruel juego del azar biológico no nos dio la gracia  ni la habilidad para desenvolvernos en el deporte que alguna vez fue el favorito.

Pero con la insistencia y necedad de millones de  mensaje sin contestar en el buzón de voz, siento la irresistible necesidad de escribir y no me queda otra me arrastrarme de vuelta.

Esta obstinación incurable me llevó de vuelta a la cueva a la que pertenezco, que es en donde estoy encerrada a solas con mi computador y mi Mente. Hay una insoportable criatura que me susurra al oído fatalidades y disparates en la oscuridad.

Por otro lado escucho a la ambición y el anhelo disfrazados de “artistas”, pintan boberias en mi mente para que la descabellada y insultate idea de aceptar ser uno mismo parezca valerosa, atractiva y romántica.

Aunque la razón  y la sensatez- que se marcharon hace años –  lanzaron torpedos en mis muros revelando la maraña de ratones que se esconden del fracaso, viene ante mí la pregunta ineludible.

¿quieres ser un artista?.

Aquí es donde estoy ahora – voluntariamente – intentó volver a escribir luego de varios meses  porque puedo, y que wea?, porque quiero, porque me gusta, porque lo disfruto – pero cuando la farsa ya no se sostiene – vuelvo a escribir porque es necesario.

 

Pensamientos de cuarentena

Escribo mucho menos de lo que debería, ahora término por preferir no escribir me siento recelosa aún de este inmenso papel blanco, siento que mis palabras terminan frías y deformes al salir de mi mente y la inseguridad me atormente mucho más últimamente. La situación de cuarentena genera bastantes cosas buenas a pesar de lo horrible que esta todo, me siento privilegiada de encierro, de mi encierro compartido y validado sobre todo en este país cuyas decisiones buscan dejar sin nada a quien más necesita.

No quiero escribir sobre eso, estoy haciendo esfuerzos por no permitirme nublarme tal como si aguantara la respiración para evitar empañar el vidrio de la ventana, quiero seguir mirando sin que todo se vuelva gris y quedarme sola con mi reflejo. Hay muchas cosas que hacer y pocas que realmente quiero hacer, no deseo mucho más de algo caliente un pijama de franela, brazos que no están conmigo y  soledad. Pero no me quejo tengo un techo familia mucho que hacer y mucho que estudiar no esta tan mal.

Estos días he recordado mucho, el sonido del mar, los lunares, las estrellas y el dolor aquel dolor, recordé la amistad y la enemistas, aquella normalidad y los lugares en que estuve, que sencillo que recordar también he idolatrado mucho de aquellos recuerdos eso es difícil de no hacer, dejar de embelesar la memoria aceptar la imperfección de los momento a los que nos aferramos, es dolorosa la imperfección.

Imagino que no todo el mundo es así, pero me desalienta pensar en lo imperfecto de mis recuerdos y quizás por ello me gusta escribir sobre otras cosas, cosas o personas a quien puedo idealizar, preferiblemente cosas. Las personas son cuerpos móviles y al embetunarlas con ideales las paralizas, las detienen en un momento y forma preciso el cual se destroza a veces con pequeñas respuestas que craquelan el ideal otras veces la cubierta es gruesa y no se rompe hasta que el cuerpo a cambiado por completo.

Sonidos

No ha pasado mucho de un tiempo hasta hoy, mucho a pasado más no mucho de lo quisiera hablar. Que diferencia que hay en el país y en la casa que diferente es todo.

De un tiempo hasta hoy ha pasado mucho, no quiero hablar de nada de lo que ha pasado. El país ha cambiado y las cosas en mi casa han cambiado, no esta tan mal

Hoy el Emerson me ha recomendado un disco de música para plantas, es muy bueno. No sé mucho sobre música por no decir que no se nada razón por lo cual siempre opto por mantenerme un poco apartada. Una de las cosas más atractivas de Emerson siempre fue eso su gran oído si delicado conocimiento sobre la música

Yo siempre admiré eso, la música para plantas termino por recomendarme un disco de música instrumental japonesa , no lo oí. Así termine por escuchar ese disco y luego volver al silencio, me gusta el silencio disfruto de el de forma realmente ociosa

Disfruto de estar sola y el silencio es un buen indicativo de ello , no dire que no disfruto de cierta música más me es difícil descubrir y entender la buena música, algo que para el es muy sencillo, me gusta oír música con el y disfruto la compañía que siento al escuchar la música que el me enseña

Me gustan los sonidos, el sonido del hervidor, del fútbol de fondo, el de los pies descalzos sobre las baldosas, el agua de la tina y el ventilador. Las voces en japonés y el francés me relajan, creo que ya me he vuelto una anciana.

Aprecio los sonidos de fondo como principales, esos que pasan desapercibidos y que llegan a ser molestos, aprecio ser absorbida por ellos. Digamos que es parte de una nueva vida más lenta

El insoportable dolor

Hoy mi abuela fue diagnosticada oficialmente con cancer de mama, aun no se nada así en realidad no me encaminare en hablar sobre eso. Tampoco se bien como me siento, por un lado estoy muy asustada con ganas de fingir que es mentira y actuar con normalidad, por otro lado pienso que quizás deba actuar como si fuera a perderla… se que quiero llorar pero no se si por pena rabia o solo por esa enorme sensación de desorientación.

Ella es una mujer tan pero tan fuerte que pensar en perderla sin sentir una rotura en mi nucleo. Es como un enorme roble cuyos cimientos son brotes accidentados que se levantan del suelo hace años y hoy se ha endurecido, la mayoría de sus frutos cayeron en buena tierra y puede verlos crecer. En los matices de su tronco deja ver sus heridas y la enorme alegría de su amor, en donde hecho un nudo guarda al hombre de su vida. No puedo construir una metáfora de cómo esto la afectará, necesito decirme una y otra vez que resistirá al invierno y que sus hojas hermosas y blancas de las cuales se siente tan orgullosa volverán a crecer en una primera.

Me quedó hasta tarde y pienso en otras cosas, en Castel y la forma en que su obsesión por no perder un pequeño vínculo llego a decidir aniquilarlo para volverlo un eterno recuerdo. Pienso en la enorme mochila de dolor y pérdida que llevo consigo Dante en su viaje por el infierno decayendo débilmente, pienso en la desazón de Abelardo y Elisa. Me quedo pensando en lo que pensaba Lemebel cuando escribió tengo miedo torero, incluso en el vacío Matias Vicuña. Por más que me esfuerzo en no pensar en aquellos sentimientos que se vinculen como lo que paso hoy, mi mente juega conmigo y quisiera ser más como aquel personaje indestructible para el cual nada es demasiado, aunque ahora no logro ser capaz de levantar mi propia bolsa de huesos.

Cuando estoy con el Emerson siento como si estuviera muy muy cerca del sol, siento el calor y el peligro y la felicidad que me entrega se de su bondad y de su amor. Estar con el me ayuda a ser consiente de mi misma, el largo de mi cabello, del volumen de mi voz, del tono de mi piel verme a su lado me lleva a la mejor visión que he tenido de mi misma. Estar frente a el me hace sentir como… la parte perfecta de algo.

El problema de eso es que luego necesito más que nada su calor, su brillo, alegría y candidez, necesito como nada ver al niño que brilla en su ojos. Y entiendo a Dante y al zorro, sin esfuerzo entiendo el porqué alguien desearía ser domesticado. La dolorosa noticia de hoy, un nudo en el estómago, y esa inevitable sensación de descontrol justo antes de las visión se nuble y por más que quiera aferrarse a mi sol soy devorada por la oscuridad. Entiendo la desesperada búsqueda que ha hecho el hombre por la Luz en el mundo.

Sin ninguna fuerza dejó que los demonios me consuman y esperó que el brillo me alcance por el poder de algún dios precolombino. Hoy me siento perdida, ahogada como si los árboles hubiesen consumido todo el agua de mi planeta, me quedo hundida necesitando sentir el calor de mil soles sin siquiera tener al mío cerca. Pienso en el dolor del árbol principal de mi familia y en como necesito que sus ramas puedas mantenerse alzadas puedo de esto, ahora más que nunca necesito poner tachuelas en mis zapatos para no olvidar nunca este camino que se viene

Luego de meses.

Hace bastante tiempo escribí, escribí algo que ahora resulta muy irónico, hable sobre aquella necesidad que estrujaba mi mente por la noche esa que me provocaba insomnio y sudor frío.
Más – aquí es donde viene lo irónico – luego de eso no escribí en muchos meses, por razones extraordinarias como accidentes y emergencias, por pataletas y sorpresas, por descubrimientos y pérdidas. Es que relegue a la escritura al margen de mi cuaderno.
Aquella libreta olvidada y oscura que se halla en el fondo de nuestros cajones, la cual luego de su llegada triunfal fue desdichadamente exiliada con menos de la mitad de sus hojas escritas.
Pues ahora con el tiempo ya acentuado, ahora con varios meses tachados en el calendario y luego de la pérdida dolorosa de mi amigo, es que intento escribir otra vez.
Hace poco tuve la dicha de leer Frankenstein o el moderno Prometeo la historia sin profundizar va del trabajo de un hombre para desafiar el poder de Dios y darle vida a una criatura nueva, todo por medio de la ciencia. Experimento que termina con éxito, una criatura que surge de dos cosas nobles y perfectas que resulta no serlo.
Entonces la novela recae en la miseria de la criatura, que huye tras la falta de afecto que recibe de parte de su creador y del mundo. Es una novela escabrosa, miserable y triste. Pero es un relato real, de como la suma de elementos perfectos puede dar algo grotesco, monstruoso.
Prometeo, era un titán una creación de los dioses, era prefecto astuto inteligente y hábil. Sin embargo no es conocido por eso sino por su relación con los humanos, relación que paso a la historia por el robo del fuego y la entrega de este a nosotros.
Un mito dice, que robo también las artes y entonces debió traer el fuego ya que las artes sin el eran inútiles, entonces el trajo al mundo la luz, una gran luz que alejó a la humanidad de la oscuridad y la ignorancia. Zeus lo castigó y lo ato a una roca a la cual cada día llegaba un águila y devoraba su hígado, el cual volvía a crecer por la noche haciendo que el castigo fuera eterno.
Prometeo desafió a Dios y fue condenado a vivir soportando una agonía inimaginable cada día, todo por darnos algo. El caso del doctor Frankenstein de la novela, el buscaba no solo crear algo sino dar a la humanidad ese poder que significaba ese algo.
No era un acto de maldad, pero resulto siendo algo terrible y lamentable. Mi papá solía decir que a veces las personas hacían cosas por mejor pero no resultaban y llegaban a hacer daño.
Tal como a veces los equipos buscan conseguir lo mejor y todo resulta en una pésima temporada, porque al final vemos faltas no intensiones y no podemos perdonar un penal porque aquel jugador no esperaba que al despegar la mano del cuerpo terminara impidiendo un gol. Como dije al principio perdí a mi amigo que fue también quien revisó mi antiguo texto, razón por la cual esto va a ser un poco más triste y melancólico.
De cualquier forma, lo que sucedió con Ben fue algo así lo que era correcto y a mis ojos mejor termino por herirlo. Y una acción que tenia una intención terminó deformada y monstruosa. Pero no puedo esperar redención por la intención si fue la acción lo que le hizo daño.
Tal vez lo que escribo resulte en algo así, buenas intenciones que concluyen en un texto terrible, de cualquier forma estoy intentando no tener tanto miedo de publicar y hacer de esto algo más constante. No puedo prometer nada después de todo, ya tengo claro que puedo vivir sin lo que se necesita